
Nathan.
Listen.
I am giving you my love for Eden Lawrence.
You must become the [ I ] that Eden likes.
Take the green eyes that he likes.
Take the voice that he loves.
Take this personality that matches his.
And then...
You must love him in my place.
And then, if possible, you must be loved by him.
I... I can no longer stay with him.
From this day forward, you will no longer be me.
From this day forward, I will no longer be you.
We will not split apart a single soul and share it.
You are going to be Nathan, no one else.
Make sure you take care of they in my place.
Make sure they forget that I ever existed.
You have a lot to do, Nathan.
I'm sorry for causing you so many problems.
... But I will cause you more if you don't do your job properly, you know?
Just kidding.
Make sure you are happy with them.
Make sure you love them with all our heart.
If you do, I'm sure that one day...
Surely one day...
...
We will be truly happy.
...
Esas fueron las palabras que dijo.
Esa fue la decisión que tomó.
En aquel instante no hubo duda alguna de que era la decisión correcta, una que le permitiría a Eden y a esa niña ser felices, una que estaba seguro haría todo mejor aunque ya no estuviera ahí.
Una vez que estuvieron separados, no pudo mantener esa voluntad.
『 Eden. 』
Estaba solo.
『 Eden. 』
No había caja alguna en la que apoyarse, solo un vacío que se extendía en todas direcciones y poco a poco hizo que comenzara a olvidar.
『 Eden. 』
Todo empezó a desaparecer excepto ese nombre.
『 Eden. 』
Todo excepto los sentimientos que ese nombre traía.
『 Eden. 』
Amabilidad, calidez…
『 Eden. 』
Amor.
『 Eden. 』
Perdió todo eso y más.
¿Para qué?
Para que fuese feliz.
¿Feliz con alguien que no era él?
¿Cómo podría Eden ser feliz así si se supone que lo amaba?
Él no podía ser feliz sin Eden.
Porque amaba a Eden, ¿verdad?
Incluso si todo dejaba de tener sentido, eso era de lo único que no podía dudar.
Su decisión no fue la correcta, porque Eden jamás podría ser feliz con alguien más.
Nathan no es él.
¿Él no es Nathan?
Eden ama a Nathan, así que solo él puede serlo.
Perdió todo lo que tenía por culpa de él.
Él tiene la culpa de todo.
Si no hubiese sido por él, entonces ahora podría estar con Eden.
Podría amarlo y ser felices juntos.
“Ya no puedes alcanzarlo”, eso fue lo que el dios de negro dijo.
El dios de blanco que estaba con Eden… ¿Le habría dicho algo similar?
Eden, su pobre Eden…
Debía estar tan solo, tan triste…
Su inútil reemplazo jamás sería capaz de hacerlo feliz.
Solo él podría.
Porque Eden lo amaba a él, ¿verdad?
Eso fue lo que sus distorsionadas memorias decían.
Eso fue lo que su destrozada consciencia concluyó.
Y entonces… Una luz cálida hizo que lo olvidara por un momento.