
Aunque jamás fuera a admitirlo frente a sus hermanos, Eric extrañaba a su padre.
Las miradas divertidas cada vez que hacían alguna pregunta, el tono suave pero firme de sus diferentes cuerpos, su simple presencia junto a ellos alguna mañana, bebiendo una taza de café y despidiéndose de todos con unas palmaditas en la cabeza antes de desaparecer por días.
Era una vida a la que estaba acostumbrado porque era la única que había tenido, porque todos los recuerdos de su contenedor habían sido borrados cuando su sistema fue creado.
Era una vida que ya no volvería, eso es lo que el dios del jardín había declarado.
— Está en un lugar al que ustedes ya no pueden regresar. —
Sin comprender, pero sin el valor suficiente como para pedir más explicaciones, en ese momento no pudo hacer más que permanecer en silencio mientras abrazaba a sus hermanos.
Ninguno de ellos estaba preparado para ser separados del hogar en el que habían vivido por toda su corta existencia, ninguno sabía qué hacer cuando el dios les otorgó la libertad que jamás habían poseído completamente. Incluso si estaba ausente por algún tiempo, su padre siempre se encargaba de dejarles las ordenes necesarias para que pasaran sus horas sin ninguna preocupación que no fuese obedecerlas.
Esa era la vida que llevaban, y esa era la vida que les gustaba llevar.
El mundo que de golpe apareció frente a ellos estaba vacío: no había un sol o una luna que marcara el paso de los días, no había viento que soplara contra sus rostros, no había nada más que ellos y el dios desconocido.
— Sus manos están frías… —
Esas fueron las palabras de Poppy cuando, después de una torpe caída por retroceder de la impresión, el dios del jardín la ayudó a ponerse de pie una vez más con una delicadeza casi inesperada.
En las rodillas que antes habrían estado lastimadas no había rastro de herida o suciedad alguna.
— No es que estén frías. —
— ¿Uh…? —
— Si quisiera podría poner temperatura en ellas, pero no lo veo necesario. —
— … ¿Y no tiene frío? —
La tímida voz de Anemone, pese a hacer esa pregunta en un susurro, fue perfectamente audible para todos e hizo sonreír al dios.
— No, no tengo frío. —
< La falta de energía cinética, imposible en este plano, es interpretada como “frío” por ellos, un instinto de supervivencia básico correctamente aplicado al plano físico. >
Sin saber la razón de esa sonrisa, los nuevos residentes del jardín no pudieron hacer nada más que observar con extrañeza al dios que no tardó en dejarles solos en ese lugar.
< En este plano, pese a no haber sensaciones externas, ellos continúan reproduciendo y transmitiendo “calidez” sincrónicamente cada vez que hacen contacto con otro de su tipo de forma inconsciente. >
— ¿Crees que sea verdad, Eric? —
— ¿Uh? ¿Qué cosa? —
— ¡Que no tenía frío! ¡De verdad tenía las manos como hielo! —
Poppy se veía molesta con un puchero en su rostro, pero Eric sabía que solo estaba preocupada por el extraño que pese a todo no había sido malo con ellos en ningún momento.
— Si lo dijo debe ser verdad, ¿no? —
Debía estar en su naturaleza cuestionar la información que recibía, sin embargo por alguna razón no fue capaz de dudar de las palabras de la deidad. Tal vez porque en el fondo sabía que había omitido cosas en su corta respuesta.
Su padre también solía hacer lo mismo después de todo.
— A lo mejor su ropa es calentita… —
Siendo el menos tonto de ellos, no fue extraño que Anemone intentara darle una explicación más convincente a su hermana. Darse cuenta de que intentaba calmarla igual que él fue lindo.
Aunque su entorno cambiara, ellos seguían siendo los mismos. Eso era suficiente para Eric.
< Exceptuando al irregular, todos se han adaptado sin complicación alguna a este plano. Sus consciencias se ajustan de forma automática y, dada la falta de estímulos externos, hasta ahora no presentan indicios de variaciones de actividad. >
Sin días ni noches, sin estar iluminado pero tampoco oscuro, el jardín era un lugar extraño.
El suelo sobre el que podían caminar, del color negro más profundo, no estaba hecho de tierra, piedra, madera o cerámica; no tenía textura ni dureza alguna, era solo una superficie plana e inmutable. El cielo, pese a ser del color blanco más puro, no transmitía luz alguna.
Ambos parecían extenderse hasta el infinito, pero desde el principio ninguno de ellos quiso confirmarlo. El lugar en el que habían despertado y por el que el dios parecía que regresaría en cualquier momento era todo el espacio que querían recorrer.
< Tardaron 3,59 horas en desactivar sus consciencias de forma simultánea, pero la configuración estándar de todos permaneció activa y sus núcleos conectados mutuamente. Este estado se extendió por 15,28 horas y finalizó cuando Erica reactivó su consciencia. El resto le imitó en los 34 segundos posteriores. >
Darse cuenta de que todavía podían dormir abrazados y acurrucados entre ellos sin incomodidad en el suelo fue agradable, incluso si la sensación de sentir sus cuerpos descansados al despertar no estaba ahí. Se convirtió en una forma de contar los días, de mantener el orden que ellos consideraban normal en un mundo donde este no existía.
Los primeros días en el jardín fueron duros, porque hablar del mundo al que ya no podían regresar no hacía más que entristecerlos, porque no había nada más que ellos en el jardín.
Pese a ser Anemone el más listo, era Eric quien tenía el mayor potencial.
O al menos eso era lo que siempre decía papá, ninguno lo entendía realmente.
< Con un sistema base similar al del irregular, Erica fue el primero en proyectar fuera de su configuración estándar. La replicación de características individuales, así como patrones de movimiento independientes fueron conseguidos en los 9,1 segundos después de los 5 segundos de procesamiento consciente. >
El primer árbol del jardín fue creado de forma casi accidental, mientras Eric pensaba en como si tuvieran aunque fuese eso podrían sentarse y apoyar sus espaldas mientras charlaban como en sus ocasionales paseos por el parque.
Lo primero que todos vieron fue la silueta distorsionada de un roble sin color alguno.
Sin entenderlo, pero guiándose por su sistema instinto, Eric se concentró en recordar la imagen del árbol que tenía grabada en su memoria. El largo de su tronco, las incisiones en su corteza, los caminos de sus ramas, la forma de sus hojas moviéndose con el viento del parque en ese atardecer…
Todo excepto el color del cielo estuvo ahí frente a sus ojos.
Las cosas comenzaron a ser mejores desde ese momento.
< Tras el descubrimiento de Erica, el proceso ha sido transmitido a los otros dos. >
< La primera proyección de Poppy ha sido “peluche”. >
< La primera proyección de Anemone ha sido “manta”. >
< Al contrario que el “roble” de Erica sus proyecciones presentan falencias en sus atributos básicos, pero permanecen estables y son corregidas paulatinamente al entrar en contacto con los otros. >
< La información faltante es añadida.>
< Los límites son definidos por el conjunto sincronizado de sus consciencias. >
< El proceso fue acelerado en 3,2 segundos al separarse en proceso de estructura y proceso de atributos. Durante el proceso de estructura, la forma básica en “gris” de la proyección es establecida. Durante el proceso de atributos, las características independientes son añadidas. >
< Erica tardó 7 proyecciones en configurar simultáneamente ambos procesos. >
< La secuencia de orden fue transmitida a los otros dos. >
< Los límites del plano actual, “cielo” y “tierra”, fueron asimilados en las 12 proyecciones siguientes por Erica. Han sido incorporados en el proceso base y transmitidos. >
< Los límites de sus proyecciones actuales se ven regidos por sus consciencias activas. >
Antes de darse cuenta, consiguieron crear todos juntos una réplica de su hogar.
Con las paredes de madera suave y clara, la cocina con todos los platos y utensilios en su lugar y un refrigerador lleno de cosas deliciosas como cuando papá volvía del supermercado; la sala de estar con esas cortinas del suave amarillo que le gustaba a papá, la mesa de centro con el florero lleno de pequeñas flores silvestres del parque y el sofá un poco hundido por saltarle encima; sus habitaciones; la habitación de papá a la que tan pocas veces habían podido entrar…
— ¡Es como magia! —
Sin poder detenerlos, sus hermanos continuaron replicando hasta el más mínimo detalle. Ya fuese los tablones del suelo que crujían cuando pasabas sobre ellos o las pequeñas manchas de algo derramado por aquí y por allá, ningún rincón era diferente.
Todo era idéntico, excepto que alguien faltaba.
— La televisión no enciende… —
— Hay que conectarla a la electricidad primero. —
— ¡Oh, es verdad! —
Este pensamiento fue rápidamente enterrado cuando por primera vez desde que habían llegado a ese sitio sus hermanos se veían felices, cómodos en un ambiente familiar, sentados juntos en el sofá y cubiertos por una suave manta mientras volvían a intentar presionar el botón de encendido del control remoto.
— ¡Oye, no hay sitio para mí! —
Así pasaron su segundo día, juntos frente a la televisión.
Eric no tardó en darse cuenta de que todos los canales, sin excepción, no hacían más que repetir algo que ya habían visto alguna vez.
Anemone lo entendió cuando comenzó a cambiar a voluntad capítulo tras capítulo de esa serie que tanto le gustaba, pero sin nunca llegar a uno nuevo.
Poppy, contenta con ver y escuchar cualquier cosa, nunca notó nada.
< Luego de pasar 9,12 horas frente a la “televisión”, Erica declaró que era hora de dormir y los otros obedecieron en consecuencia. Pese a haber creado habitaciones separadas, decidieron sin comunicación consciente usar la de Erica. Las proyecciones en esta fueron modificadas parcialmente a la vez que sus configuraciones estándar. >
< No hay alteraciones en sus constructos de identidad. >
— Se siente raro no tomar un baño… —
— ¡Es como cuando los superhéroes se transforman! —
— ¿Tampoco debemos lavarnos los dientes? —
Después de ver sus ropas ser reemplazadas por su pijama habitual con solo un pensamiento sus hermanos no tardaron en imitarlo. Entre la curiosidad por cómo era que la magia funcionaba y la alegría de que todos pudieran hacerlo, Eric sintió la culpa golpearlo cuando recordó que nadie había comido en todo el día.
Sus cuerpos no tenían hambre en este lugar, pero incluso así papá les había ordenado siempre llevar un horario para alimentarse. Como el mayor, era su responsabilidad que los otros lo hicieran.
“Pero papá ya no está aquí.”, de ninguna forma iba a estar feliz por ese pensamiento.
Un castigo no le preocuparía si fuesen capaz de tener a su padre ahí otra vez, incluso si este estuviera molesto y decidiera irse por más tiempo de lo habitual. Podría soportar cualquier cosa si podían verlo una vez más.
— Podemos hacer una excepción por hoy~ —
— ¡Cuento, cuento! —
— Mm… Bueno. —
Confiando como siempre en Eric, Anemone aceptó la decisión y fue a acomodarse en la cama mientras Poppy buscaba entre los libros de su escritorio alguno que le llamara la atención en ese momento.
Cuando recibió un pequeño libro rojo con una bonita ilustración y “El gato con botas” escrito en la portada de las manos de su hermana, supo que todas sus páginas estaban en blanco incluso sin abrirlo.
— Léelo, Eric~ —
No, ni siquiera tenía páginas, solo era la imagen de un libro con tres dimensiones.
Volteando hacia Poppy, se encontró con sus ojos llenos de ilusión por escuchar el cuento.
Volteando hacia Anemone, lo descubrió observando el libro.
— ¿Este es nuestro…? —
No, no era suyo y nunca ninguno lo había leído.
— ¡Un niño lo tenía en el parque una vez! —
— ¿Y lo tomaste sin pedir permiso? ¡Eso es malo! —
— ¡N-No hice eso! ¡Fue la magia! —
Una magia que ninguno entendía realmente, una magia que creó un libro incompleto que ahora ambos niños esperaban leer juntos.
Sin querer ver a alguno decepcionado, sintiendo una presión extraña en su pecho, Eric abrió el libro.
< La consciencia de Erica ha comprendido los límites de las proyecciones. >
— Había una vez… Un gato que siempre salía a pasear por las tardes en el parque cerca de su casa. Todos los otros gatos eran sus amigos, y por las botas que siempre llevaba era conocido como “El gato con botas”. —
< Al igual que el irregular, la capacidad de desarrollo de Erica no está limitada por los patrones base de su sistema. >
— Los mejores amigos del gato con botas, la gata del lacito y el gato del suéter, siempre que podían se juntaban con él para jugar. Jugaban a las atrapadas entre los árboles y a las escondidas entre las resbaladillas y lo pasaban muy bien juntos. —
< Su consciencia, al contrario que el irregular, no se ha presentado como un estorbo para el progreso de su crecimiento. >
— Un día… Cuando ya era tarde y los gatos tenían que volver a su casa, la gata del lacito se dio cuenta de que había perdido una bonita piedra que había encontrado más temprano. —
< Con Poppy y Anemone como impulso y su consciencia como motivador, podría alcanzar un nivel similar al irregular en 25.092 horas. >
— “¿Dónde podría haberse caído?”, preguntó el gato del suéter. “¡Quizás por los columpios!”, dijo el gato con botas. —
< Cualquier impulso del plano físico es irrelevante para su desarrollo. >
— Los tres gatos comenzaron a buscar por ahí, y muy pronto… —
< Si esa mujer hubiese tenido a su disposición un plano aislado, entonces… >
— ¡Encontraron la piedra perdida, gris azulada y redonda! —
< Las posibilidades deben ser consideradas posteriormente. >
— ¿Fin? —
— ¡Fin! —
— ¡Qué bonito! ¡Pudieron encontrar su piedrita! —
— Ahora toca dormir~ —
— ¿Eh? ¡Otro más, otro más! —
— Yo quiero dormir… —
— Hay que dejar cuentos para mañana, Poppy. —
— ¡Pero mañana An escoge y siempre es el mismo! —
— Es un buen cuento… —
— ¡La tortuga siempre le gana a la liebre! —
— ¡La tortuga es genial! —
— Chicos… —
— ¡La liebre tiene derecho a ganar alguna vez! —
— ¡Nunca aprende la lección! —
— ¡Chicos~! —
— ¡Jmmh! —
— Hmm… —
Pese a los pucheros en sus rostros, Poppy y Anemone entendieron la orden y no tardaron acurrucarse más cerca de Eric, en el centro de la cama, para dormir.
El hermano mayor no pudo hacer más que suspirar antes de estirar el brazo para dejar el libro en el mueble junto a la cama. Con un niño a cada lado, no podía realmente colocarlo en su sitio ahora mismo.
O al menos, no pensó que fuese posible en ese momento. Luego aprendería que mover cosas con la mente era incluso más fácil que crear cosas con la magia.
— Oye, Eric… —
Unos minutos después de apagar la luz y cerrar los ojos, escuchó la voz de Poppy en un tono mucho más bajo del usual. Un susurro que seguramente buscaba no despertar a Anemone, ya dormido al otro lado.
— ¿Qué pasa…? —
Ninguno había necesitado el baño hasta ahora, así que no podía ser eso.
— Hehe… Mira. —
Sin luna en el cielo del exterior, no había rastro de luz que les permitiera ver en la oscuridad de la habitación, pero el tacto que por suerte todos ellos poseían era suficiente.
La mano de Poppy se juntó con la suya, y en ella sostenía algo.
No necesitaba su vista para saber que la piedra era gris y azulada, como la que alguna vez la chica había perdido en el parque. Una piedra bonita y redonda que ninguno fue capaz de encontrar ese día ni el siguiente.
— A lo mejor el gato con botas podía usar magia también y por eso encontraron la piedra enseguida… —
Aunque siempre parecía estar en las nubes, Poppy no la había olvidado en todo este tiempo y ahora finalmente podía tenerla de regreso.
Algo que es preciado, algo que es importante…
— Tal vez~… Ahora a dormir, ¿sí? —
— Mañana se la mostraré a An… Hehe… —
Incluso en la oscuridad, Eric podía ver la sonrisa en el rostro de la menor mientras cerraba sus ojos y se quedaba dormida al igual que su hermano. No tardó en hacer lo mismo, tranquilo sabiendo que ambos seguían a su lado.
< Erica solo desactivó su consciencia luego de que los otros dos lo hicieran. Sus configuraciones permanecieron activas y sus núcleos conectados mutuamente. Este estado se extendió por 7,47 horas y finalizó cuando Erica reactivó su consciencia. El resto le imitó en los 13 segundos posteriores. >
< La configuración estándar de Erica fue modificada para retornar a su estado inicial. >
< No hay alteración en su constructo de identidad. >
— Buenos días~ —
— Hmm… —
— ¡An! ¡Despierta! ¡Mira esto! —
Mientras Poppy y Anemone permanecían en la cama todavía en pijama, Eric se cambió de ropa con un pensamiento y sin más se dirigió a la cocina para preparar el desayuno. O más bien, probar hacer uno con magia.
Al igual que cambiarse de ropa, era una magia tan natural que se sentía extraño. Solo bastaba una idea para que lo que quería apareciera, ya fuesen tostadas crujientes y todavía tibias o una copa de helado como la que papá le había dado esa vez que ambos salieron juntos a pasear por la ciudad.
El sabor era el mismo de aquella vez, pero la emoción era distinta.
La puerta de la cocina se cerró en silencio mientras Eric apoyaba las manos en la encimera, sintiendo las lágrimas formarse en sus ojos aunque trataba de aguantarlas.
No quería que ninguno de ellos lo viera así.
< La configuración estándar de Erica presenta interferencias del núcleo del sistema. >
< Al igual que el irregular, su consciencia activa es inestable hacia sí misma. >
¿En verdad papá no iba a volver? ¿Iban a ser solo ellos en esa casa para siempre?
Tan solitario, tan triste…
< Sin embargo, a diferencia del irregular su sistema no presenta contradicciones. >
“Una vez que estemos todos, ya no tendrás que preocuparte solo por ambos, Eric.”
Recordar esas palabras hizo que las lágrimas se esfumaran al instante.
— Lotus. —
Aquel del que papá siempre se preocupaba, el hermano al que tanto había añorado.
— ¿Eric? —
Poppy y Anemone interrumpieron sus pensamientos al abrir la puerta de la cocina, pero la idea ya era imposible de olvidar. No cuando incluso antes había sido tan importante.
< Con su consciencia activa como impulso y motivador a la vez, es en su conjunto un sistema casi perfecto para los límites de su creadora. >
El desayuno fue muy bueno incluso si la sensación de saciedad en sus estómagos era inexistente, el sabor todavía estaba ahí y eso era todo lo que importaba.
Mientras Poppy y Anemone limpiaban los cubiertos y platos sucios juntos, Eric observaba las tres copas de helado que habían servido de añadido a su desayuno habitual. Con un pensamiento desaparecieron de la mesa, pero no intentó decírselo a sus hermanos para que hicieran lo mismo con lo que limpiaban.
Las reglas de la casa seguían ahí incluso si papá no.
Eric cocina, comen todo juntos, Poppy y Anemone limpian.
Quería mantener al menos su recuerdo con ellos.
— … Si no nos sentimos llenos, entonces podríamos comer todo el día. —
— ¡¿Eric?! ¿¡Dijiste algo?! —
Una risa se le escapó al escuchar la voz curiosa de Poppy todavía en la cocina.
— ¡No es nada, solo hablaba solo~! —
Aunque pudieran hacerlo, eso no significaba que fuera lo correcto.
Todo lo que papá les había ordenado siempre había sido para que estuvieran bien, y se aseguraría de que esto siguiera siendo así.
Eso fue lo que Eric se prometió a sí mismo.
< El sistema de Erica comenzó a expandirse. >
< Habiendo aprendido a localizar a Poppy y Anemone en el plano actual, ha concentrado sus esfuerzos en buscar a Lotus y forzado al plano a expandirse a una velocidad de 78 apobryos por segundo. >
< Es un obstáculo para su desarrollo, así que debe ser detenido. >
Las siguientes semanas fueron tranquilas, con una rutina similar a la de antes incluso con el sentimiento de vacío siempre rondando por su pecho. Luego del desayuno veían televisión y pasaban el rato juntos en el jardín que poco a poco iba expandiéndose con nuevas plantas que llenaban de color el monocromo sitio original. Jugaban bastante juntos, pero también se tomaban sus tiempos en solitario cuando alguno así lo quería.
Anemone no tardó en hacer algo similar a lo que Eric había logrado con aquel libro.
— ¿Ese no es…? —
— Es el criminal del quinto capítulo de la segunda temporada. —
En la televisión, aunque antes habían pensado que solo podían repetir cosas ya vistas, parecía estar transmitiéndose un nuevo episodio de la serie que tanto le gustaba al menor de ellos.
— ¿No lo habían arrestado? —
— Sí, pero lo dejaron libre y ahora ayuda al detective a resolver crímenes. —
Eric no tardó en entender que aquello que todos podían ver en la pantalla venía de la imaginación de su hermano menor.
— ¡Entonces son amigos! —
— Se llevaban bien antes también… El detective estuvo muy triste cuando descubrió que era el culpable. —
El quinto capítulo de la segunda temporada tenía una trama sencilla: una chica y un chico, novios de vacaciones, son asesinados en dos habitaciones y en horas diferentes del mismo hotel y el brillante detective no tarda en descubrir que hay un asesino distinto para cada uno. El asesino de la chica resulta ser su novio, con quien había discutido, y el asesino del chico resulta ser uno de los que se encontraban en el hotel también: el hermano de la chica que había estado ayudando al detective desde el comienzo.
Quizás justamente porque también tenía una hermana es que Anemone se encariñó con ese personaje desde que vio ese episodio, y pese a esperar mucho que volviera a aparecer este nunca lo hizo. Así funcionaba la serie, los únicos personajes que aparecían más de una vez además de los personajes principales solían ser algunos policías y el antagonista.
En este mundo donde eran ellos quienes tenían el control, Anemone pudo por fin ver a su personaje favorito unirse al elenco principal en un nuevo capítulo que nadie además de ellos vería.
Su propio hermano mayor no pudo hacer más que alegrarse por él.
— Erica. —
Y pasando de esa forma los días, eventualmente el dios del jardín apareció.
Tomado por sorpresa, solo en su habitación a la mitad de ordenar los nuevos libros que en el pasar de las noches se habían ido creando, Eric no pudo evitar retroceder al escuchar su nombre. Su verdadero nombre.
Como la primera vez, el dios frente a él era igual de monocromo que el lugar en el que habían despertado, y el contraste de colores de su habitación solo lo hizo más evidente. Piel blanca y cabello y ojos negros, ropa con patrones geométricos grises sin parecido que hubiese visto alguna vez.
Una existencia extraña que Eric sabía tenía las respuestas que necesitaba.
— Hola. —
Ante la falta de un nombre, solo pudo saludarlo de esa forma.
— Ya se han adaptado a este plano, ¿verdad? —
— Sí… Nosotros… —
< Su tiempo de respuesta es rápido. >
— Si no es mucha molestia, ¿podría explicarme… qué es este “plano”? —
El dios, como habiendo esperado esa pregunta desde hace mucho tiempo, sonrió.
— La superficie en la que estás de pie, el espacio ocupado por tu cuerpo… Un plano es la determinación en la que todo eso y más puede ser configurado. Llamarlo "mundo" es una opción, pero es más sencillo que eso. —
— ¿Configurado? —
— … Eso es algo más complicado de explicar. —
Por alguna razón, la mirada que el dios le dirigió le recordó a las que su padre le daba cuando preguntaba sobre algo que su estupidez no le permitiría entender. Siendo esto así, se habría conformado con una promesa vaga de recibir una explicación al respecto en el futuro.
Para su suerte o desgracia, el dios tomaba decisiones diferentes a las de su padre.
— Tú y tus hermanos ya lo han hecho por su cuenta. —
Extendiendo su palma, el dios hizo aparecer un pequeño octaedro de color blanco flotando sobre esta. A diferencia de cada uno de los elementos de la habitación en la que estaban, fue algo tan natural que Eric ni siquiera fue capaz de notar el momento exacto en el que la figura apareció.
— Todo es información. —
El peso de las palabras del dios en ese entonces era todavía incomprensible para Eric.
— A diferencia de su plano natal, uno regido por el orden material, aquí no hay leyes que impidan el flujo de esta. La configuración que deseen darle en este plano es completamente libre. —
— ¿Entonces la magia es…? —
— Proyecciones de información. —
Volteando a su alrededor, observando la cama, las almohadas, los libros, todo parecía tener menos sentido que antes.
Las mantas eran suaves y cálidas como le gustaba a Poppy, las páginas de los libros tenían ese olor peculiar que tanto relajaba a Anemone, el helado que ahora siempre comían para desayunar era frío y dulce…
— ¿Cómo? —
Quizás esa no era la pregunta más precisa, pero no era de ninguna forma un problema para el dios frente a él.
— ¿Cómo es que pueden hacer todo esto? Ya te lo dije, este plano no tiene las limitaciones del anterior. —
— … ¿Entonces por qué solo estamos nosotros aquí? —
Eso fue seguramente lo que deseaba decir desde el primer instante.
— Fue un capricho. —
Sin desviar su mirada de la suya, el negro más profundo contra un azul claro y brillante, el dios suspiró.
— Iban a ser eliminados en ese plano. —
Una revelación que pese a todo no era una sorpresa.
— Solo pensé que sería un desperdicio que todo el progreso de esa mujer se perdiera luego de tanto tiempo, incluso si ya nadie podía usarlo. —
— El progreso de… —
— El progreso de su “padre”. —
Y ahí estaba, aquello que Eric tanto se cuestionó, pero nunca fue capaz de decir.
— Fueron creados para ir más allá del plano en el que nacieron, para alcanzar algo que ella no era capaz de conseguir por su cuenta. —
< Seres artificiales diferentes a cualquier otro, frágiles e incapaces de influir por sí mismos en cualquier mundo incluso si tienen el potencial para hacerlo. >
< Productos de un alma humana en vez de la de un dios, falsas herramientas divinas con la habilidad de crear pequeños mundos sin valor. >
< Información en su estado más puro, núcleos con consciencia propia que a falta de poder usan almas ajenas como combustible para funcionar. >
— Sin embargo, la situación se salió de control por la intervención de… cierto dios entrometido, y se ordenó que cualquier existencia irregular fuese eliminada. —
— ¿Y papá? ¿Qué sucedió con papá? —
— Su padre murió. —
No había querido pensar en esa posibilidad, no había querido creer que fuera posible, pero el dios no titubeó en decirlo en voz alta frente a él.
Viéndolo de forma lógica, era obvio que algo debía haberle sucedido para que no viniera a buscarlos inmediatamente al percatarse de que habían desaparecido de su hogar. Pese a todo, era su padre, se preocupaba por ellos incluso si su forma de demostrarlo era sutil.
Eric lo sabía, todos lo sabían, su padre les amaba.
Antes de darse cuenta, se encontró sentado en la cama con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas.
— Su alma ya no puede moverse en su mundo anterior, por lo que está virtualmente muerto incluso si continua consciente en otro plano. —
< Entonces, ¿por qué Erica está llorando? >
— ¿Por qué…? ¿Cómo? ¿Qué sucedió? —
Aunque ya no era real, la presión en su pecho lo estaba asfixiando y debía esforzarse para callar los sollozos que buscaban escapar. Sus hermanos no estaban muy lejos, si lo escucharan y lo vieran así Eric habría arruinado todo por lo que había estado esforzándose hasta ahora.
— Papá dijo que… Iba a ir a buscar a Lotus otra vez… Que esta vez sí lo traería con nosotros… —
Necesitaba respuestas.
— ¿Dónde está Lotus? —
De haber albergado aunque fuera una pizca de odio en su sistema Eric habría pensado que su padre murió por culpa de Lotus. Eso es lo que la lógica habría dicho.
Incluso si todo lo que había recibido del mayor era rechazo, nunca fue capaz de pensar en él con nada que no fuera el mismo sentimiento cálido que tenía por sus otros dos hermanos. No sentía celos por la atención de su padre por él, tampoco envidia al descubrir la vida completamente distinta a la suya que el otro parecía llevar al conocerlo.
Por quien sí sintió odio, por solo un pequeño instante, fue por el responsable de que no volvieran a casa juntos en esa ocasión.
Eden, ese había dicho que era su nombre.
Si no hubiese impedido que Lotus volviera con ellos en esa ocasión, su padre no habría muerto y ninguno de ellos estaría abandonado en este plano ahora mismo.
— ¿Quieres ir a ver a Lotus? —
Aunque pareció estar perdido en sus pensamientos por minutos, parecía que frente al dios solo habían pasado segundos.
— … ¿Puedo verlo? —
Sin saberlo, tomó la misma mano extendida que su padre hace siglos también había sostenido. Para darle un final diferente a una tragedia que nadie quiso, pero que siempre estuvo destinada a ser.
El dios sonreía mientras relataba la historia que desde lejos había presenciado: las acciones egoístas de un humano, la última decisión de su hermano y la recompensa y castigo que su padre recibió.
— ¿Rosetta…? —
— Sí, ese es su nombre. —
Uno que su padre nunca les había mencionado, una persona cuya existencia nadie más que él recordaba.
Su persona más preciada.
— … Entonces, ¿papá ahora está con ella? —
— Sí. —
El único nombre que podía dársele a la emoción que brotó en su pecho era felicidad.
— Me alegro… —
Incluso si no estaba con ellos, su padre no estaba solo.
Incluso si no podían volver a verlo, su padre debía estar sonriendo.
Eso era suficiente para Eric.
Eso había sido suficiente para Lotus al decidir abandonar aquello que tanto quería.
< El sistema de Erica fue creado tomando como base el núcleo perfeccionado de Lotus. Teniendo esto en consideración no es de extrañar que ambos respondan de forma similar a determinados estímulos. >
— … Ya veo. —
< Es por eso que ninguno de los dos puede ser realmente humano. >
Al igual que el jardín original, el sitio en el que Eric se encontró cuando el relato llegó a su fin estaba vacío. Blanco en el cielo y negro en el suelo. No había nada más que ellos.
— Este es… ¿Un plano distinto al otro? —
— Sí. —
Se sintió orgulloso al captar el breve instante en el que el dios lo observó con atención, como admirando que hubiese podido deducirlo por su cuenta.
— ¿Usted lo hizo? —
— Sí. —
— ¿Cómo? —
— Tengo el poder para hacerlo. —
Y es por eso que lo consideran un dios.
— Pensé que querías ver a Lotus. —
Aceptando una vez más la breve respuesta del dios, Eric asintió con su cabeza mientras daba un paso al frente y su mirada escaneaba una vez más el sitio. Al igual que antes, no había rastro de nada además de ellos ahí.
Ahora detrás de él, el dios continuó observándolo.
— Tengo algo que advertirte primero. —
— ¿Una… advertencia? —
— Si deseas volver con tus hermanos en algún momento, solo toma mi mano. —
Eric debió haber sospechado que nada saldría bien después de escuchar eso, pero estando obsesionado con la idea de reencontrarse con Lotus todo parecía tener menos importancia.
En su defensa, el impasible dios tampoco transmitía demasiado bien el riesgo con su inexpresivo rostro y ojos que nada reflejaban.
— Mmh, lo haré. —
— … Muy bien. —
Tal vez fue porque estaba consciente de eso que juró verle ahogar un suspiro antes de estirar su brazo hacia adelante y extender su palma.
En el espacio que antes estaba vacío, de un instante a otro apareció una barrera.
< Las restricciones continúan constantes. >
En el interior de esta, encogiéndose contra sí misma, había una figura humana.
< La consciencia principal continúa dañada. >
De alguna forma, Eric no necesitaba que el dios se lo dijera para saberlo.
— ¿Lotus…? —
Como reaccionando a la cercanía de su presencia, la figura al otro lado de la barrera pareció levantar la mirada en su dirección.
< No ha habido cambios desde que fue separado de su contenedor principal. >
No había ojos que ver, tampoco rostro alguno que recordar.
< No hay identidad. >
Solo era una silueta que vagamente se parecía a su cuerpo anterior, pero sin rastro de ninguno de los elementos que antes lo distinguían.
< El núcleo continúa dañado. >
Eric dio un paso en dirección a la barrera, luego otro más rápido.
< En condiciones normales el sistema se detendría, sin embargo Lotus continúa activo. >
Presionó su mano contra la barrera y al instante fue abrumado como si una descarga eléctrica pasase por su cuerpo. Sin siquiera tiempo para retroceder, no pudo hacer más que permanecer con la mirada fija en la figura.
< Es por eso que es irregular. >
Una tras otra, emociones que no eran suyas resonaron en su mente.
Soledad, tristeza, angustia, abandono, arrepentimiento…
『 Devuélvemelo. 』
Esas palabras no tenían voz, tampoco letras, solo era un deseo que de algún modo su mente era capaz de entender. Un deseo que como un grito solo hizo que el cuerpo de Eric se estremeciese una vez más.
『 Eden. 』
El nombre que menos quería escuchar, el nombre de la única persona que Eric odiaba; Lotus estaba gritando por esa persona.
Aunque Eric permanecía en silencio, su sistema conectado superficialmente con el del mayor se encargó de transmitir todo cuanto detestaba de esa persona directo a la inestable existencia ajena.
Antes de darse cuenta, el dios le había arrastrado hacia atrás. En el sitio de la barrera en donde antes estaba su mano una fractura apareció, líneas como las de un espejo roto en las que agujas similares a la silueta en el interior se incrustaron.
< Las emociones de Erica sirvieron de estímulo suficiente para que el irregular finalmente fuese capaz de obstruir con la barrera tal y como estaba previsto. >
— Como ya habrás notado, Lotus no se encuentra en un estado en el que puedas comunicarte con él. —
— ¿Por qué está así? —
Sin intentar acercarse a la barrera otra vez, Eric continuaba observando fijamente a la figura en el interior.
— Su núcleo estaba dañado incluso antes de separarse de su contenedor original. No hizo más que empeorar al cortar voluntariamente la conexión con él. —
< De seguir así, es posible que en algún momento Lotus pueda… >
Eric era incapaz de comprender por completo la naturaleza de sus existencias en ese momento.
— ¿No puedes arreglarlo? —
— No puedo. —
— ¡Pero…! ¡Nos trajiste aquí, hiciste todo esto! —
Levantando su voz por primera vez, incluso él mismo se sobresaltó por su tono.
— Perdón… —
Estaba frustrado por no poder ayudar a Lotus, enfadado por quien le había hecho terminar en este estado y pese a todo su hermano quería a su lado, todavía triste aunque hubiese aceptado lo ocurrido con su padre.
El dios tan solo colocó su palma en su cabeza. Sin despeinar su cabello, solo dejando que la sensación estuviera ahí.
Poppy tenía razón, estaba frío.
— Ya que su padre no está aquí, solo él puede arreglarse a sí mismo. —
— ¿Y nosotros…? ¿Nosotros no podemos ayudarlo? —
Porque son similares, de algún modo esa conclusión tenía sentido.
— … Quizás sí, pero al final todo sigue dependiendo de él. —
— Eso es suficiente. —
Si había aunque fuese la más remota posibilidad de ayudarlo, Eric estaba dispuesto a hacer cualquier cosa.
< Tal vez precisamente porque no son humanos… Es que pueden pensar así. >
— De acuerdo, te ayudaré. —
Frente al niño de ojos azules como el más hermoso cielo, el dios extendió su mano una vez más.
— Por ahora, regresemos con tus hermanos. Ellos también deberían estar al tanto en caso de algún problema, ¿verdad? —
A diferencia de su padre hace más de ochocientos años, Eric tenía una sonrisa radiante en su rostro.
— ¡Mmh! —