top of page
Something, everything is wrong

Nathan abrió los ojos y se encontró una vez más en esa habitación que incluso luego de incontables días seguía sin sentirse propia.

Levantándose de la cama, se dirigió al espejo.

Cabello rosa, ojos verdes, piel pálida, las características a las que estaba acostumbrado en su rostro.

Seguía siendo él, la persona a la que Eden amaba.

Eso era suficiente.

— ¡Buenos días, Lotus! —

Su primer destino fue la cocina, y por desgracia se encontró con la más molesta posible.

La presencia de Poppy siempre era desagradable, su sonrisa era molesta, la alegría que la mayor parte del tiempo inundaba sus palabras también.

Por sobre todas las cosas, odiaba escucharla llamarlo así.

— ¿Tienes hambre? ¡Estoy haciendo… uh… olvide el nombre, pero es delicioso! —

— Estoy bien. —

Observando los ingredientes desconocidos sobre la encimera de la cocina, incluso si tuviera el más mínimo apetito habría rechazado la oferta de la niña.

En la prisión en la que estaban ni siquiera necesitaban comer, y sin embargo Eric insistía en desayunar, almorzar y merendar juntos como si no hacerlo tuviese alguna consecuencia.

— ¿Has visto a Eric? —

— Hmm… ¿Tal vez está en el jardín? Creo que lo escuché salir hace un rato. —

— Mmh. —

Con un asentimiento de falso agradecimiento, dejó a la niña cocinando por su cuenta y se dirigió a la puerta hacia el exterior de aquella casa.

Cocinar tampoco tenía sentido, no cuando podían producir alimento falso con tan solo pensarlo. Toda esa basura de que el sabor cambiaba era una estupidez, incluso cuando se trataba de sabores que nunca antes alguno de ellos había probado.

El sabor era falso, igual que todo en este mundo, y sin embargo esos imbéciles seguían día a día con sus vidas como si nada.

En lugar de Eric, a quien encontró en el jardín fue a Anemone.

Sentado contra una de las murallas de coloridos ladrillos en las que macetas con flores yacían colocadas, abrazaba sus piernas y mantenía su vista fija sobre lo que parecían piezas de rompecabezas en blanco.

 

Deteniéndose en silencio por un momento, Nathan observó como las piezas en blanco se alzaban para ensamblarse en el aire. Sin nada sosteniéndolas, pero de igual forma encajando unas con otras, comenzaban a formar lo que parecía ser la silueta de un ave.

— ¿Qué estás haciendo? —

— ¡¿U-Uh?! —

Su voz distrajo al menor, pero en lugar de caer al suelo y volver a separarse el ave todavía a mitad de camino permaneció detenida en el aire mientras Anemone volteaba a verlo.

— Buenos días, Lotus. —

Incluso si su presencia era menos irritante que la de Poppy, la suavidad de sus expresiones y sus ojos azules siempre lograban molestarlo de alguna forma.

— ¿Qué estás haciendo? —

Repitiendo su pregunta, señaló lo que flotaba en el aire.

— Ah, estoy intentando hacer información original. —

Sin entender de qué estaba hablando Anemone, Nathan ladeó la cabeza.

— ¿Qué es eso? —

— El señor Hauh lo explicó una vez, ¿no lo recuerdas? —

Luego de un par de segundos de pensarlo, en efecto pudo hacerlo.

Todas las falsificaciones que hacían que ese sitio no fuera un páramo vacío eran proyecciones de información de ellos, replicas de algo ya existente, pero era posible crear nueva bajo las condiciones correctas.

 

En esa ocasión el dios no tocó el tema más allá de eso, y Nathan pensó que así se habría quedado como una de las tantas cosas de las que no reciben una explicación clara.

 

— Dijo que hacerlo por nuestra cuenta sería demasiado difícil al principio, así que me prestó estos. —

 

Con un movimiento de mano, las piezas del ave se separaron para moverse suavemente hasta una de las manos extendidas de Anemone.

 

— Hacen automáticamente el trabajo de estabilizar la unión de datos, así que puedo concentrarme en la distribución de características, la formación espacial y… —

 

Dejándolo hablar, Nathan sintió la imperiosa necesidad de rodar los ojos internamente.

 

Casi podía imaginar al dios diciendo esas mismas palabras que ahora el niño repetía.

 

— … entonces deja de ser proyección para ser algo individual. —

 

Pero aun así escuchó hasta el final, porque la posibilidad de que lo que el niño dijese fuese útil para escapar de este sitio no podía ser descartada.

 

Acercar su mano a una de esas piezas, por otro lado, ni siquiera era una opción.

 

Ignorando el gesto de Anemone de extenderle las piezas blancas para que intentara hacer algo, decidió dar por terminada la conversación.

— ¿Has visto a Eric? —

— Creo que estaba estudiando en el gazebo. —

 

— … Mmh. —

 

Repitiendo el mismo asentimiento que le dirigió a Poppy, se despidió de Anemone para comenzar a caminar.

 

Alejándose de la casa a la que todos excepto él llamaban hogar, más allá del pasillo de verde y pintas de rojo que formaba la larga pérgola de rosas, eventualmente llegabas a un área que casi parecía ser un plano distinto al anterior.

 

El cielo azul en donde brillaba la cálida luz del sol y de vez en cuando cruzaban algunas esponjosas nubes era remplazado por un vacío de blanco; el suelo de tierra del que crecían innumerables plantas en el jardín se volvía completamente negro, no opaco sino reluciente, como una gran baldosa sobre la cual caminar.

 

En medio de este terreno oscuro, se alzaba una colina artificial del mismo material que ascendía plataforma tras plataforma en el cielo.

 

Al final de esta, se encontraba el gazebo blanco en el que sabía Eric y el dios de negro acostumbraban a reunirse para charlar.

 

Cuatro intrincados pilares sostenían la cúpula que daba falsa sombra al espacio bajo esta, en donde dos sillas se enfrentaban con una mesa redonda entre ellas.

 

En una de ellas, de espaldas a la salida de la pérgola, Nathan distinguió a Eric sentado.

 

Con un suspiro inaudible, comenzó a caminar una vez más, esta vez a las escaleras para subir la colina y llegar hasta él.

 

Sin luz del sol o brisa alguna, era un espacio incluso más falso que el anterior.

 

Nathan no podía evitar odiarlo con todas sus fuerzas, casi tanto como el dios que lo hizo.

 

Todavía a unos metros de distancia, Eric fue capaz de escuchar sus pasos y no tardó en voltear en su dirección para saludarlo desde lejos con una de sus manos.

 

Una vez que estuvo cerca, su voz no se hizo esperar.

 

— ¡Buenos días, Lotus! —

 

Sobre la mesa había varios libros en un idioma que Nathan era incapaz de entender, un dispositivo que marcaba ondas en su superficie y una caja con una llama de azul oscuro en su interior.

 

Su mirada fue atraída a aquella llama casi instantáneamente, ayudándole a ignorar el saludo de Eric, idéntico al de los otros dos, pero infinitas veces más molesto.

 

Pero incluso si era molesto, lo necesitaba.

 

— ¿Qué estás haciendo? —

 

— Haciendo la tarea que el señor Hauh me dio~ ¿Pasó algo? Es raro verte por aquí. —

 

De no saber que Eric era un completo tonto, habría sospechado que esa respuesta tan vaga tenía segundas intenciones.

 

— No, no pasó nada… —

 

Pero incluso si lo fuera, Nathan sabía cómo responder.

 

— Tan solo pensé que… sería bueno estar con alguien, y Poppy y Anemone estaban tan concentrados que no quise interrumpirlos… —

 

Desviando su mirada hacia la silla vacía al otro lado de la mesa y luego al suelo, dejó que una falsa sonrisa se extendiera por su rostro.

 

— Pero no te preocupes, no quiero molestarte tampoco. —

 

— ¡No te preocupes por eso, tonto~! —

 

Ser llamado tonto por Eric por alguna razón nunca se sentía como una broma amistosa, pero Nathan sabía que era mejor dejarlo pasar con una expresión ingenua y despistada.

 

Con un gesto, Eric lo invitó a tomar asiento justo como quería.

 

— Dije que es tarea, pero en realidad es solo adelantar un poco la siguiente lección~ —

 

— ¿Adelantar? —

 

— Mmh. —

 

Esa forma de asentir con el mismo sonido que él era casi tan desagradable como la expresión orgullosa en su rostro mientras señalaba los libros.

 

— Leo los temas que el señor Hauh me indica y así cuando viene a enseñarme no empiezo de cero y acabo perdido a la mitad~ —

 

— ¿Qué temas? —

 

— Esta vez estamos viendo estructura base de mundos~ —

 

Eric dio vuelta a un par de páginas, retrocediendo en el libro.

 

— Nuestro mundo original es uno muy grande, pero también muy pequeño… —

 

En una página manchada de ocre por el paso del tiempo se encontraba un dibujo de un gran árbol, con múltiples ramas marcadas y raíces que se esparcían de igual forma.

 

— Este es un ejemplo de otro distinto, ¿ves las ramas y las raíces? Cada una de ellas lleva a un plano distinto, pero todas están unidas a través del tronco. —

 

— ¿Qué significa…? —

 

— ¿El tronco? Es la… uh… ¿Línea general de continuidad? Es lo que se asegura de mantener el balance para el mundo en general. —

Las palabras de Eric dejaban en claro que apenas entendía de lo que estaba hablando, si es que no era que solo repetía las palabras antes dichas por el dios de negro.

 

— Cada uno de los planos tiene sus propias características, pero ya que son parte de un mismo mundo con otros que pueden ser diferentes debe haber algo que se asegure de que… ¿El orden se mantenga? Algo del cosmos y la estabilidad del mundo… —

 

El tema era demasiado complicado de entender de golpe, y la explicación de Eric no lo hacía para nada más fácil.

 

— Con plano… ¿Te refieres a un sitio como este? —

 

— ¡Mmh, mmh, exacto! —

 

Pero quizás creyendo que Nathan le estaba entendiendo por completo, Eric decidió continuar con renovados ánimos y una sonrisa aún más grande que antes en el rostro.

 

— Este libro las llama “dimensiones”, pero el señor Hauh dijo que son “virtualmente lo mismo”, así que podemos llamarlas como queramos~ —

 

— ¿Y se supone que nuestro… mundo es así? —

— ¿En forma? Creo que es más complicado, así que no lo hemos visto aún… —

Internamente, Nathan chasqueó la lengua.

— Pero la composición debiese ser similar, porque todos los mundos son así~ —

Con un leve brillo de interés en sus ojos, bajó la mirada al libro.

El concepto de mundo todavía se le escapaba, pero si todos los mundos eran iguales…

Si todos los planos funcionaban de una forma similar, entonces tal vez la respuesta para salir de este estuviera entre estas páginas.

— ¿Son cómo? —

Ladeando la cabeza con una mueca adorablemente confundida, Nathan volteó una vez más hacia Eric.

 

— Uhh… —

Dándose cuenta del enredo en sus propias palabras, el castaño desvió la mirada.

— Son… planos conectados dentro de un mismo sistema. —

 

Por lo uniforme de su voz en aquellas palabras, seguramente eran originalmente del dios.

 

— Cada uno tiene sus propias características- —

 

— Eso ya me lo dijiste. —

 

— ¡Porque eso estoy estudiando! —

 

Con un puchero infantil que Nathan no le había visto nunca hacer frente a sus dos hermanos menores, Eric avanzó de página y movió la caja con la llama azul al centro de la mesa para que ambos pudieran observarla.

 

La llama pulsaba débilmente a intervalos irregulares y, acercando una mano a ella, no parecía otorgar luz ni calor alguno, pero Nathan no podía descartar que la caja transparente que la contenía estuviera bloqueándolo o que el sitio en el que estaban afectara su percepción de alguna forma.

 

— Esto es mana. —

 

La palabra sonaba extrañamente familiar, pero Nathan fue incapaz de recordar en dónde la había escuchado antes.

 

— Es una de las energías primordiales más comunes entre los planos que no se guían por las normas físicas. —

 

— ¿Energía? —

 

— Uhh… —

 

Sonaba a algo básico, pero aparentemente Eric tampoco lo dominaba aún.

 

— Aquello de lo que puede estar constituido algo, aquello que puede ser origen de algo, aquello que puede ser producto de algo… ¡Hay muchas opciones, depende del caso~! —

 

De no ser por el hecho de que pese a todo Eric se esforzaba por explicárselo, Nathan habría tenido que reprimir una sonrisa.

 

Su amabilidad era siempre una molestia.

 

— ¿Entonces esta llama está hecha de esa energía? —

 

— ¡Mmh! El mana puede tomar muchas formas, pero este es un condensado que el señor Hauh consiguió para ayudarme a entenderlo~ —

 

— ¿Y qué hace? —

 

— ¿La llama? —

 

Una vez más, Eric guardó silencio mientras desviaba la mirada.

 

Por un momento, un sentimiento de paranoia invadió a Nathan.

 

¿Acaso era normal que Eric entendiera tan poco de lo que decía el dios le estaba enseñando? Considerando el tiempo que habían estado ahí atrapados, parecía extraño pensar que eso fuera así.

 

Pero no podía olvidar que Eric era un estúpido, y seguramente ese dios también. Sonaba comprensible que uno no fuera capaz de aprender, y el otro no fuera capaz de enseñar.

 

Además, ¿qué motivo podría tener Eric como para evitar explicarle esas cosas? Era el querido hermano mayor que tanto tiempo había estado buscando, ¿no es así?

 

— El mundo del que viene… es uno donde todo está hecho de distintas formas de mana. Ya sea la tierra, los árboles, el agua, también las personas y el sol y las estrellas. —

 

Escucharlo hablar le confirmó que el tonto Eric solo necesitaba tiempo para responder.

 

— Las personas tienen distintos niveles de mana, y algunas pueden hacer uso del que tienen para… uhh… en lo más básico, hacer flotar cosas y así… Y en niveles más avanzados hacer proyecciones como las nuestras~ —

 

— ¿Proyecciones como la casa? —

 

— Mmh. —

 

Asintiendo con su cabeza, Eric relajó su postura al ver que estaba siendo entendido una vez más.

 

— En este plano todo es información así que podemos hacer proyecciones en base a ella, y ahí todo es mana así que también… Pero solo las personas que saben mucho, nosotros somos una excepción~ —

 

Eso era más que obvio, solo era cosa de mirar a Poppy y Anemone por un par de minutos.

 

— Ah, pero también están las líneas ley. —

 

— ¿Líneas? —

 

— No son líneas como tal, sino… ¿Puntos? Áreas en donde el mana se reúne en mayor concentración que en el resto del plano. —

 

— ¿Se concentra como la llama? —

 

— La llama está a un nivel distinto~ —

 

Soltando una pequeña risa como si su pregunta hubiese sido una evidente tontería, Eric bajó la mirada para fijarse una vez más en las páginas del libro.

 

— Las zonas y el flujo de mana dependen de muchos factores del plano en sí. Porque cada uno es como una cadena, si tuerces o mueves una todas las demás también se mueven. —

 

— ¿Se mueve lo del plano o lo de otros? —

 

— … ¿Creo que pueden ser las dos cosas? No estoy seguro~ —

 

Ladeando la cabeza levemente, Eric decidió regresar a la página anterior en la que el árbol se mostraba y Nathan atentamente fijo su vista en ello.

 

— Los planos son independientes entre sí, pero eso no significa que el paso de uno a otro esté totalmente prohibido… Aunque cuesta bastante energía, así que uno de los modos de cruzar entre ellos es a través de las líneas ley. —

 

Al alzar la vista después de escuchar eso, descubrió los ojos claros de Eric observándolo.

 

Al momento siguiente, sonrió como siempre y regresó al libro.

 

— Se les llama rupturas o brechas, y pueden permitir que algo vaya de un plano a otro. —

 

Era una bien recibida sorpresa que Eric en verdad fuese útil.

 

— A veces las líneas ley las generan de forma natural y otras necesitan que alguien las abra, también pueden ser de otro plano, pero en ese caso es difícil notarlas a menos que tengas contacto con algo de ese plano… —

 

— ¿Y hacer una? ¿No sería peligroso? —

 

Retrocediendo levemente en su asiento y colocando una expresión asustadiza, Nathan observó el libro con recelo antes de voltear hacia la pérgola de flores.

 

— Anemone estaba intentando hacer algo… —

 

Como era de esperarse, Eric entendió su falsa preocupación de inmediato y negó con la cabeza con esa copia de los sonidos que él mismo hace.

Esos que tanto le gustan a Eden.

— Está intentando crear información original, es diferente, el señor Hauh no le habría dado nada peligroso~ —

 

— Oh… Menos mal. —

 

Con un suspiro de alivio, Nathan volvió a sonreír de la misma forma que Eric.

 

— Poppy estaba cocinando algo, ojalá ya haya terminado. —

 

— Desde que el señor Hauh comenzó a traerle ingredientes nuevos y descubrió cómo cocinar con ellos ha estado bastante entretenida, ¿no~? —

 

En efecto, pero Nathan no era capaz de ver lo bonito o alegre de eso.

 

Solo era una niña estúpida que se distraía con la más mínima sensación, ya fuese un sabor nuevo o una textura diferente. Una niña a la que le brillaban los ojos cuando algo le encantaba y que lloraba cuando estaba triste.

 

Le recordaba tanto a alguien que a veces no podía evitar desear que desapareciera.

— ¿Quieres ir a probarlo? ¿O vas a estudiar más? —

 

— Me gustaría adelantar más, pero puedes ir y ya me uniré a ustedes luego~ —

— Mmh, entonces te veo ahí. —

 

Levantándose con suavidad de la silla, Nathan le dirigió una última sonrisa a Eric antes de comenzar su camino hacia las escaleras de la colina.

 

Antes de poder tocar el primer peldaño, la voz de Eric lo detuvo.

 

— Lotus, oye. —

 

Volteando hacia él sin cambiar su expresión, Nathan ladeó la cabeza.

 

— ¿Mmh? —

— ¿No te interesa que el señor Hauh te enseñe también? Estoy seguro de que no le molestaría en lo absoluto, y así podríamos estudiar juntos todo el tiempo. —

 

La simple posibilidad bastaba para darle nauseas, o lo más similar a las nauseas que era capaz de sentir en la prisión en la que estaban.

 

Pero Nathan tan solo fingió nervios y hundió los hombros.

 

— Creo que todavía no estoy listo para algo así… Perdón… —

 

— ¡Está bien, no te preocupes! —

 

Comprensivo como siempre, Eric negó con la cabeza para intentarle ayudar a olvidar la idea y alzó los hombros despreocupado.

 

— Solo era una idea, nada más~ —

 

— Entonces… nos vemos luego. —

 

— ¡Nos vemos, Lotus~! —

 

Agitando su mano para despedirse de él, Eric quedó atrás y Nathan eventualmente regresó al hogar de todos excepto él a través de la pérgola de rosas.

 

Iba a aceptar la comida de Poppy por más rara que pareciera y charlar por un rato con ella, Anemone y Eric por más molestos que fueran cuando estaban todos juntos.

 

De esa forma, seguramente alguno no podría evitar mencionárselo al dios.

 

Sabe que no tiene vigilancia absoluta sobre esta prisión, así que solo hay que dejar que esos estúpidos creen una imagen para el dios. La imagen de un hermano algo distante pero que poco a poco está comenzando a pasar más tiempo con ellos.

 

Sin darle motivos para venir más de lo acostumbrado, será cosa de tiempo encontrar una de esas brechas.

Será cosa de tiempo salir de este lugar.

Será cosa de tiempo regresar con Eden.

Sin importar cuánto haya pasado, seguirá amándolo, ¿verdad?

Porque sin importar cuántos años habían pasado ya, él no había dejado de amar a Eden.

 

Eso era lo que Nathan pensaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

Todavía sentado bajo la sombra que el gazebo proporcionaba, Eric cerró su libro luego de leer unas cuantas páginas más desde donde estaba antes de que Lotus le interrumpiera.

 

Para ser sincero, su actitud estaba pasando de molesta a desagradable.

 

— Tiempo... —

 

Había que darle tiempo y todo estaría mejor, eso era lo que había estado pensando todo este tiempo. Eso es lo que había estado creyendo que pasaría eventualmente.

 

Sin embargo, sin importar cuánto tiempo pasara, Lotus seguía igual.

 

No, incluso parecía empeorar.

 

— … Está bien, ¿no? —

 

Tomando la caja de mana entre sus manos, Eric entrecerró los ojos.

 

El dispositivo que Lotus había ignorado por completo, el medidor de difusión energético comenzó a cambiar sus registros unos segundos más tarde, disparándose cuando Eric comenzó a hacer que la llama en el interior de la caja lentamente cambiara de forma.

 

Poco a poco, la llama se transformó en una sencilla flor azulada.

Guiado por sus palabras, sin duda alguna Lotus iba a intentar buscar una zona en la que fuera posible moverse a otro plano.

Técnicamente no había mentido en ningún momento.

— Después de todo, no se supone que sepa que este es un plano artificial… —

Un plano aislado y solitario, independiente de cualquier mundo.

Un plano producto de un dios igual de solitario que no les había mostrado nada más que amabilidad.

 

¿Por qué Lotus lo odiaba tanto?

 

Cada vez que lo pensaba, las respuestas volvían a lo mismo.

 

Eden, ¿no?

 

Pero no tenía caso pensar en cómo hubiesen sido las cosas si Lotus jamás lo hubiese conocido, porque también era culpa de Eden que hubiesen terminado en ese sitio lejos de su padre.

 

Debían seguir adelante, y Lotus tendría que entenderlo algún día.

 

Quizás una vez que se cansara de vagar por un plano vacío en búsqueda de algo que no existe en él.

 

Incluso si tomaba semanas, meses, años o siglos… Tenían todo el tiempo del mundo, ¿no?

 

Un mundo que eventualmente le pertenecería.

 

Eso era lo que el dios del jardín había prometido.

© 2023 by Name of Site. Proudly created with Wix.com

bottom of page